Opinión

HISTORIAS QUE SE REPITEN

Dr. Hugo Lucero L.

Por: Dr. Hugo Lucero L.

Martha, una secretaria profesional venezolana, en una de las esquinas de gran tráfico en Quito, ofrece caramelos para que los compren los ciudadanos que pasan por este lugar, con gafas oscuras que ante las cámaras de un canal local de TV. no dejan esconder las lágrimas que recorren sus mejillas;  Pedro, un ingeniero venezolano intenta vender botellas de jugo natural de naranja, en otra esquina de la ciudad capital, y se queja de que le alzan los vidrios de las ventanas de los vehículos para no comprarle y recordándonos que quiere trabajar y que no es un delincuente; Paquita, venezolana fisioterapeuta acude al Centro Gerontológico “Miguel León” de Cuenca, ofreciendo su servicios gratuitos, a cambio de una pequeño espacio para dormir y una comida para su supervivencia. Estas son algunas de las muchas tristes historias que se dan todos los días en territorio ecuatoriano. Son los migrantes venezolanos que salen de su país ante la difícil situación en la que se encuentran, salen en busca de trabajo para vivir y poder mantener a los suyos, incluso a familias enteras.

Independientemente de temas políticos o discriminatorios, el drama humano que vive Venezuela es preocupante, triste y real.  Ecuatorianos, este es el momento cuando deben aflorar valores como la hermandad, confraternidad, solidaridad y sobre todo el humanismo como una conducta que debe guiar a los hombres en el diario vivir de la humanidad. Es el momento de extender la mano, es el momento de pensar que también los nuestros pasaron y están pasando las mismas adversidades o peores cuando intentan como migrantes ingresar en busca de trabajo a los imperios que se creen dueños del mundo. No nos olvidemos que también tenemos familiares, amigos o conocidos que han fallecido en el intento o son víctimas de todo y de todos, por tener la etiqueta de migrantes, un velo de pobreza, injusticia y necesidades.