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Mensaje de líder que no le pudo decir al Presidente de Ecuador por ser excluido de la lista

Wilson Hernández, presidente del Centro Cívico Ecuatoriano de Danbury, ganador del premio “American Dream”, entregado a líderes que contribuyen al desarrollo, la paz y la armonía en Danbury, la ciudad de Connecticut con el mayor número de inmigrantes ecuatorianos.

Haber sido invitado a este diálogo con el señor presidente constitucional de los ecuatorianos, me tiene todavía un poco intrigado. Hasta hace no mucho tiempo, si no se era gregariamente feligrés de la Revolución Ciudadana, los ecuatorianos con criterio propio e irreverentes con el poder estábamos absolutamente excluidos de este tipo de eventos.

¡Sí!, conciudadano presidente, ¡estoy intrigado!, ¿pero también esperanzado?… Esperanzado en que, como pueblo, no estemos viviendo un espejismo, sino la alborada de un gran amanecer.

Soy uno, entre más de 3 millones de compatriotas que vivimos allende las fronteras patrias; pero, no por eso indiferentes a las penas y alegrías que brotan del quehacer político, deportivo, cultural o económico de la tierra que nos vio nacer, y a la que, a diferencia de políticos, banqueros y otras malas hierbas, profesamos la más prístina de las devociones. Creo, conciudadano presidente, que los migrantes constituimos la mayor reserva moral del país. Pese a ello, demás está decirlo, los gobiernos de turno, incluyendo el que le precedió, o quizá deba decir, con mayor cinismo e irrespeto el gobierno que le precedió, se han burlado de nosotros los migrantes. Se han llenado las fauces de halagos y de promesas bonitas y falsas; pero, al final, todo queda en un cuento, en un cuento que insulta la inteligencia y ofende la moral de quienes con verdadero patriotismo hacemos nuestra parte para buscar mejores días para la patria.

A los migrantes se nos ha prometido consulados digitales, el banco del migrante, el plan retorno, el plan cucayo, el seguro social voluntario; ¿pero?, ¿sabe qué presidente?: Todo es un cuento, un cuento para ilusos… No sé cuántas veces le oí decir a su predecesor que nosotros los migrantes salvamos al país… Es cierto, conciudadano presidente, nosotros los migrantes le salvamos al país del neoliberalismo salvaje y lo estamos salvando del neopopulismo despilfarrador e irresponsable.

A los migrantes nos han mentido igual que usted. A usted le dijeron que le dejaban a mesa servida, mientras a los migrantes nos han dicho que regresemos, que nos esperan con los brazos abierto; pero, para los retornados, ni hay trabajo, ni hay esperanza.

A principios de año la Asamblea Nacional aprobó la Ley Orgánica de Movilidad Humana, una ley, llena, colmada; diríase que preñada de lirismo y buenas intenciones. Se dice en la LOMH, que a los migrantes ecuatorianos en el exterior se les ayudará, se los defenderá, se los acompañará en sus horas de dolor; pero en la práctica, esa ayuda, esa compañía, ese socorro llega en cuentagotas; pues, cuando llega, ya el dolor, el duelo, o la necesidad, se convirtieron en frustración, en impotencia y a veces, en ira…

Usted en su intervención en la ONU, habló de equidad, habló de dialogo, habló de corrupción, habló de transparencia, entre otros temas… Me permito preguntarle, conciudadano presidente, ¿En el diálogo, está escuchando las voces  de quienes por diez años hemos señalado lo que usted viene denunciando en los últimos cuatro meses, respecto a la corrupción, al autoritarismo, a las inconstitucionalidades y a la destrucción de la institucionalidad del Estado ?

Desde todos los sectores surge la pregunta, ¿Cuál es el Ecuador que todos queremos?…

Todo lo que se tiene que hacer, para responder a esta pregunta, es seguir los pasos de los migrantes; pues, si se sigue sus huellas, las huellas de quienes salvaron la patria, se darán cuenta los políticos, los académicos, los comunicadores sociales; los de las izquierdas y los de las derechas, que el país que queremos en nada se parece a Cuba, a Irán a Nicaragua o la Venezuela. El país que queremos es un país con más democracia, con más oportunidades, con más libertad, y con menos paternalismo ;con menos corrupción y menos sirenas hablándonos desde un ático. En base a esto, conciudadano presidente, a ver si depuramos nuestras relaciones con los países de destino de nuestros migrantes. Cabildeemos más, en comunión con otros países afectados por la emigración, para que países como Estados Unidos, nuestro mayor aliado comercial, de trámite a una reforma migratoria que libere a los migrantes del estigma de la ilegalidad, y que los saques de las sombras; que reconozca en los dreamers, a la nueva sabia de este país de inmigrantes.  Para esto, necesitamos que nuestra diplomacia esté en manos de los mejores talentos diplomáticos que tengamos en el país, y no de aventureros y dogmáticos que contradicen el diálogo, en el que usted tanto cree.

Los migrantes, patriotas como somos, no aceptamos ser ni la levadura de la lucha de clases, ni tontos útiles de los gobiernos de turno. Nuestra dignidad nos impide victimizaros, nos impide ser indolentes ante la plaga de la corrupción y ante la aberrante degradación institucional del país; por ello, en este momento en el que un nuevo amanecer parece asomar en el horizonte, apoyamos su decisión de ir a una consulta popular, para deshacer los entuertos de la década nefasta y demandamos que, mediante consulta popular,

  • Se elimine el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social y se deje sin efecto los nombramientos de todas las autoridades que nacieron de ese invernadero de malas hierbas;
  • Que se de carácter vinculante a las consultas que se haga a los pueblos, en materia de minería y medio ambiente;
  • Qué se declare la muerte civil, a perpetuidad, a todo ciudadano sentenciado en firme, por casos de corrupción;
  • Qué se reforme la Ley de Comunicación;
  • Qué se elimine la reelección indefinida.

El pueblo lo apoya, los migrantes lo apoyamos en su cruzada moralizadora. Para que la democracia no se siga jugando con cartas marcadas, vamos por la consulta popular.

¡Sí al diálogo… Vamos por la Consulta Popular!

Fuente: www.lavozhispanact.com

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