Llegan a conquistar el poder y automáticamente se transforman. 

Llegan a conquistar el poder y automáticamente se transforman. Solo en ese momento conocemos las debilidades de los líderes. Una mayoría quiere jugar a reyes, emperadores, zares y jeques. Excepciones, casi ninguna. El síndrome de Hybris o ego desmesurado, insultante y cínico es la principal característica. De ello, parece que no se escapan ni las democracias más solventes como la estadounidense, pasando por las que pensábamos que iban en la línea de la consolidación hasta las deficientes, y por supuesto los regímenes dictatoriales.

¿Qué caracteriza la Hybris? La embriaguez por el poder expresada en los siguientes síntomas: el líder cree que está predestinado para gobernar, pues era su destino llevar las riendas del Estado, entonces no hay nadie con sus condiciones. Por tanto y como cree que tiene cualidades divinas, tiene siempre la razón y en el caso de equivocarse nunca lo acepta, porque hay alguien que conspira en su contra. Incluso, puede llevarle hacia el abismo a una nación por puro pálpito. Sufre de una vanidad incomparable, además el líder está convencido de que el mundo debe estar a sus pies. No delega el poder, porque el poder no se comparte.

Desde hace dos décadas, la democracia en el mundo atraviesa por una erosión progresiva y acelerada, y que se manifiesta en la baja calidad de los liderazgos, los que paradójicamente llegan al poder gracias al consentimiento de una población seducida por una retórica de salvación, esperanza, mano dura, dádivas, milagros, menosprecio al pasado. Sin duda, hay varios factores que abonan la emergencia de estos liderazgos como el fracaso de las élites políticas tradicionales, el discurso antisistema y la urgencia de resolver los problemas con cierta figura de autoridad, luego autoritarismo.

Como resultado de este fenómeno tenemos sociedades polarizadas, fragmentadas en miles de pedazos y una descomposición del tejido social inconsecuente. Unos defienden los rasgos autoritarios del poder y otros lo resisten a cuenta de que ser etiquetados de saboteadores.Mientras ello sucede, los ratones se pasean disfrazados de crimen transnacional organizado, inseguridad, restricción a las libertades y pobreza.

Fuente: La Hora

Anterior

Ecuador y Perú acuerdan acciones para fortalecer la seguridad en la frontera

Siguiente

Cuba se solidariza con Venezuela por “presión” de Estados Unidos

Revise También: