Sabemos que nuestro país goza de variados climas y pródigas tierras, gracias a su
ubicación geográfica, latitud, altitud, corrientes marinas etc. Lo que permite el
cultivo de las más diversas especies y variedades de plantas. Es más, sabemos de
su importancia nutricional y económica. Esto nadie lo ignora. Todos somos
instruidos; pero, ¿nuestras afirmaciones se basan en hechos reales o en trabajos
de investigación; propendemos a una mejor producción y la conseguimos?

En Ecuador se escribe mucho; somos avezados periodistas y quien quiera se cree
capaz de opinar sobre cualquier tema. En variados campos se critica sin más ni
más, pero no se tiene una perspectiva concreta de lo que se hace. Se ignoran los
fundamentos; no se sabe hacia donde vamos. Está ausente la crítica dialéctica, es
decir, aquella que permite observar la perspectiva objetiva del pasado, el presente
y el futuro. Urge saber lo que hacemos, cómo hacemos y a donde vamos
particularmente en la actividad más noble: LA AGRICULTURA.

El Centro de Reconversión Económica del Azuay y Morona Santiago (CREA)
desarrollaba una actividad loable en la granja experimental ubicada en sector de
Ucubamba, ofreciendo plantas mejoradas y asesoramiento. Y ahora, nada, ¿Qué
pasó?

Además, en Cuenca existía una gran oficina que ofrecía becas para jóvenes
estudiantes destacados y asesoramiento para los agricultores. Igualmente, el
CREA disponía de oficinas y centros de insumos en los cantones y parroquias del
Azuay provistas de técnicos para dar apoyo a la gente con investigación y Días de
Campo.

Ahora, las labores agrícolas están en último plano. TRISTE REALIDAD.

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