Cuando el hoy cantón Nabón aún era parroquia gironense, un ciudadano salió desde su comunidad a probar suerte en Cuenca y Girón, emprendió el negocio que se convirtió en el sustento de su familia. Más de tres décadas han pasado; y aunque en sus cédula de identidad ya no consta como gironense, él y su familia están agradecidos con esta ciudad que les dio la oportunidad de trabajar y subsistir dignamente.

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