La vida de la señora Ana Lucia Guanoquiza, en menos de un mes dio un cambio radical. A inicios de julio temía perder su casa por una deuda contraída con su esposo, quien la abandonó junto a sus hijos; la dejó con deuda, sin rastro del dinero pedido y, en épocas en que por la emergencia debió dejar de trabajar. Hoy que retomó el trabajo, llora pero de alegría y agradecimiento.


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