Se recuerdan 58 años de la muerte de más de un centenar de infantes.

El viernes 1 de febrero de 1963 quedó marcado como el día más triste en 76 años de historia del cantón Biblián, de la provincia del Cañar. Eran las 15:15 cuando de forma inesperada se desplomó parte de la edificación de la escuela Corazón de María, de las Madres Oblatas. El hecho terminó con las ilusiones y los sueños de alrededor de 120 personas que fallecieron, de las cuales, se estima que 116 fueron infantes, sobre todo, niñas.

Han pasado 58 años del suceso conocido como la “Tragedia Blanca de Biblián”, que junto al desastre de La Josefina, en el cantón Paute, de la provincia del Azuay, de 1993; el terremoto en varias ciudades de la Costa, en especial de la provincia de Manabí, de 2016, son parte de los acontecimientos más trágicos del país.

Los féretros de los niños pasan por las calles de Biblián en medio del dolor de sus habitantes. Cortesía

El cantón Biblián de esa época, un pueblo pequeño con sus calles de tierra, casas de abobe y carrizo, donde todos se conocían, lloró la partida de una generación de infantes de entre 6 a 13 años de edad. Ese suceso generó un antes y después en esta tierra profundamente religiosa, cuya patrona es la Virgen del Rocío, “alcaldesa perpetua” del cantón.

En un documental presentado el 1 de febrero pasado por la magíster Victoria Bernarda Vicuña, sobrina de Bernarda Vicuña, una de las niñas que falleció en la tragedia de 1963, se relatan esos momentos de dolor, angustia y desesperación que nadie quisiera vivirlos. Ella pudo acceder a testimonios de algunos de los sobrevivientes para elaborar el audiovisual y así rendir un tributo a su familiar.

Las versiones de los sobrevivientes concuerdan que en ese día debían trasladarse al Santuario de la Virgen del Rocío, ubicado en la colina del Zhalao, para honrar al Santísimo por el Jubileo de las 40 horas. Sin embargo, la madre superiora decidió, a causa de las lluvias, que los rezos se realicen en el segundo piso, donde estaba la capilla de la escuela, cuyos pilares y pisos estaban en reconstrucción.

Tal vez el peso y las obras inconclusas provocaron, según los testimonios, que se cuarteen las paredes y se desplome la infraestructura, donde actualmente funciona el salón de eventos “Nicolás Muñoz”, de la Municipalidad de Biblián.

“Me quedé dormida un buen rato, sentía que una luz me sostenía, yo no sentía dolor, después de unos momentos dije, dónde estoy, porqué estoy aquí, qué nos pasó (..) Las niñas lloraban, llamaban a las mamás, a las abuelitas, los tíos; otras niñas cantaban, otras rezaban, y después como un ronquido iban callando, callando (…)”. Ese es uno de los relatos más profundos de Julita Dután, de 70 años de edad, quien logró sobrevivir a la tragedia.

Testimonios desgarradores como este, son constantes en el documental de 40 minutos de duración, de quienes volvieron a nacer entre los escombros de la infraestructura.

Una parte de los restos de los infantes fallecidos están en el Cementerio Municipal de Biblián. Cortesía

Las imágenes son indescriptibles del rescate y sepelio de los cadáveres de los pequeños que descansan en el mausoleo del Santuario de la Virgen del Rocío y en el Cementerio Municipal. Todo un cantón compartió un mismo dolor.

Libro

Un libro titulado “La Tragedia Blanca de Biblián”,  escrito por los biblianenses Hernán Peralta Idrovo, Francisco Peralta Idrovo y Francisco Córdova Idrovo se publicó en el 2012. En sus más de 500 páginas también se revive cada instante del suceso que incluyen fotografías inéditas y los recortes de periódicos de esa época.

En varios periódicos de 1963 se publicaron notas de prensa relacionadas a la tragedia. Cortesía

Los titulares de como los de diario El Mercurio (Cuenca), del 2 y 3 de febrero de 1963, decían: “Más de 90 muertos deja tragedia en Biblián”, y “Honda consternación en el país por la tragedia de Biblián”, respectivamente; de diario El Universo (Guayaquil), del 3 de febrero del mismo año; en cambio, “A 110 sube el número de víctimas de la tragedia de Biblián”, entre otros.

También presidentes y embajadores de otros países del mundo enviaron recursos y sus notas de pesar ante el suceso. La edición de diario El Comercio (Quito), del 10 de febrero de 1963, publicó:  “Kennedy envía condolencia por el suceso de Biblián”, relacionado al pronunciamiento del entonces presidente de los EE.UU., Jhon F. Kennedy.

La tragedia traspasó fronteras. Francisco Córdova, uno de los autores del libro, comentó: “para todos los habitantes del cantón, el 1 de febrero de 1963, representa una página trágica en la historia. Todas las familias perdieron hijas, hermanas, sobrinas (…) Muchos de los sobrevivientes incluso los familiares de quienes murieron no han logrado superar el trauma, luego de 58 años de la tragedia”.

Los niños de diferentes establecimientos educativos participaron de una caminata nocturna en el 2013, recordando los 50 años de la tragedia.

El suceso se mantiene vivo en las mentes y corazones de los biblianenses pese al transcurso de los años. En el 2013, por ejemplo, cuando se cumplieron los 50 años de la tragedia, se efectuó una marcha, se reunieron los sobrevivientes para honrar los restos de sus compañeros de aula que volaron hacia la eternidad. (BPR)-(I)

Fuente: El Mercurio

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