Una nueva línea aérea ecuatoriana, EquAir, empezará a volar a partir de diciembre con el objetivo de restablecer un balance entre la oferta y la demanda en el puente aéreo Quito-Guayaquil, que llegó a ser el tercero en importancia en Latinoamérica.

Así dijo a Efe su CEO, Gabriel Sommerfeld, en una entrevista con motivo del lanzamiento de la compañía, que ha estado gestándose en los últimos 18 meses con capital privado, y «nace para compensar la escasez de vuelos» a escala nacional y sin «planes de salir a nivel internacional en los próximos años».

«Queremos devolver esta conectividad necesaria para traer la competitividad al sector productivo, a través de la reducción de costos y un mejoramiento de servicios y frecuencias», afirmó la ejecutiva, que en el pasado estuvo al frente de otra aerolínea local.

Sus primeros pasos los dará a partir del 20 de diciembre en un trayecto ahora cubierto mayormente por Latam y Avianca, con siete nuevas frecuencias diarias, una de las cuales se extenderá hasta las islas Galápagos.

El ingreso de EquAir en el mercado viene propiciado por la salida de Tame del mercado nacional después de casi sesenta años, dejando un vacío en la oferta que no se sintió el año pasado por la pandemia de la covid-19, pero sí con la reactivación.

«De las grandes crisis nacen las grandes oportunidades», consideró Sommerfeld al justificar una inversión en plena pandemia, y cuando otras aerolíneas por todo el mundo se han visto contra las cuerdas.

«Muchas de las aerolíneas que desaparecen no las acabó la covid, ya venían mal y el covid fue lo último», apostilló.

La compañía pública Tame, que cubría gran parte del territorio nacional, fue desmantelada el año pasado por una abultada deuda y la imposibilidad de reflotarla tras varios años de intentos.

En el país operan ahora tres aerolíneas: Latam, Avianca y la más pequeña Aerorregional, esta última con conexiones a Loja, Guayaquil y Coca.

Las dos más grandes conectan a Quito con Guayaquil, su frecuencia más alta junto con la de Galápagos, pero también con Cuenca, Manta y Coca.

Sommerfeld destacó que, con «54 vuelos diarios», «la ruta Quito-Guayaquil era antaño el tercer puente más importante de Latinoamérica», después de los de «Sao Paolo-Río de Janeiro y México-Monterrey» y por delante del que conectaba Bogotá y Medellín.

Pero, mientras los otros puentes aéreos siguieron creciendo, el ecuatoriano se «estancó» y hasta comenzó a «decrecer», y «el día de hoy no estamos ni en las estadísticas», abundó.

Con cuatro aviones Boeing 737-700 en leasing, la frecuencia planificada agregará una oferta de un millar de asientos diarios a la conexión entre las dos capitales del país, Quito, la política, y Guayaquil, la comercial.

Aunque no se espera una caída en el precio de los billetes por los altos costes operativos —solo hay un aeropuerto en cada destino—, y la demanda existente.

El proyecto nace además con una política obligatoria de compensación por la huella de carbono de cada pasajero, y la intención de impulsar otros vectores productivos nacionales. EFE

Fuente: El Mercurio

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