El número de venezolanos que han entrado y se han quedado este año en Ecuador equivaldría a una población cercana a la que tienen los cantones guayasenses Milagro o Durán.

La Cancillería ecuatoriana estimó ayer que más de un millón de venezolanos ingresaron en lo que va del año y cerca de 200.000 se quedaron en el país. Esto equivale a que el 20% de los venezolanos que huyen de la crisis económica se ha quedado en Ecuador.

Otros solo han entrado a territorio ecuatoriano como un país de paso, para continuar sus periplos hacia Perú y Chile. Los venezolanos aducen que van a esos países porque les resultan un poco más baratos que la economía ecuatoriana dolarizada y por las políticas laborales más flexibles que tienen.

El canciller José Valencia precisó ayer ante representantes de medios extranjeros que de los venezolanos que se quedaron en Ecuador 90.000 tienen visa de residencia, 50.000 están en trámite y al resto Ecuador le dará facilidades para que pueda legalizar su estadía.

Para Valencia, este flujo migratorio inusual en Ecuador “es un tema de orden regional”.

Por ello insistió ayer en que realizará una reunión regional de carácter técnico entre el 17 y 18 de septiembre, en Quito. Y para eso, dijo, se invitará a trece países de Sudamérica y Centroamérica.

Ecuador defiende la exigencia de pedir pasaporte a los venezolanos como una medida para garantizar la seguridad, aunque Valencia dijo que los ciudadanos venezolanos que se encuentran en territorio ecuatoriano pueden reunificarse con otros miembros de su círculo familiar sin que haya la exigencia del pasaporte.

“Son medidas sensibles y humanitarias que el Gobierno toma en cuenta”, dijo.

Mientras Ecuador trata de abordar la problemática a nivel regional, el flujo de migrantes por Rumichaca y pasos informales continuaba ayer. Unos clamaban para que el gobierno deje de exigir el pasaporte.

Decenas, cansados por el largo recorrido, deben dormir aguantando el frío a un costado de la vía Panamericana.

La Defensoría del Pueblo de Carchi llegó a Rumichaca con carteles escritos con los derechos que están consagrados en la Constitución, en la Ley de Movilidad Humana y en los tratados internacionales, algunos venezolanos los tomaron e hicieron un plantón de unos cinco minutos con ellos.

Unos, sin pasaporte, aguardaban en Rumichaca con la esperanza de que se realice la audiencia en la que se revisarían las medidas cautelares para suprimir el pedido de pasaporte.

Miia Inciarte, de 26 años, viajaba con su prima Sara, porque dice que lo que se gana allá no es suficiente para sobrevivir. Su idea era llegar a Perú, donde tiene dos primas que la esperan. Ella buscará un trabajo para ayudar a sus padres. “De afuera se puede ayudar más que estando allá”, dijo. (I)

Fuente: El Universo

Anterior

Jefe del Distrito de Policía de Girón se pronuncia sobre la institución, la ley y las labores que cumple

Siguiente

En Cooperativa Léntag reclaman obras del presupuesto participativo

Revise También: