Al ser el COVID-19 una enfermedad nueva, todavía se desconocen muchos aspectos sobre esta.

A nivel mundial se han administrado más de 450 millones dosis de vacunas para el COVID-19. En la mayoría de países se está dando prioridad de acceso a los trabajadores sanitarios de primera línea, así como a los adultos mayores. Israel lidera la campaña de inmunización, aunque así también pide a sus ciudadanos no bajar la guardia y seguir con las medidas de higiene y distanciamiento físico. En Ecuador han vacunado más de 140.000 personas, según datos del Gobierno.

Al ser el COVID-19 una enfermedad nueva, todavía se desconocen muchos aspectos sobre esta. Por ejemplo, los científicos todavía indagan cuánto tiempo duran los anticuerpos que genera el organismo para combatir la infección, o el papel que desempeñan las células T -aparentemente de mayor duración que los anticuerpos-, para destruir al SARS-CoV-2. En el aspecto de las vacunas, que se desarrollaron en tiempo récord, todavía se analiza su efectividad.

Al inicio de la emergencia sanitaria mundial, algunos especialistas esperaban que los que ya tuvieron COVID-19 automáticamente quedaran inmunizados de por vida contra la infección. Sin embargo, con el pasar de los meses se comprobó que algunos pacientes pueden volver a infectarse. De allí que los organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS) han pedido no relajarse y seguir usando mascarillas, aplicar el lavado de manos así como el distanciamiento físico, o evitar las aglomeraciones.

Aparte de las reinfecciones surge el problema de las variantes. Desde que surgió a fines de 2019 en China, el SARS-CoV-2 -así como todos los virus- ha mutado, lo que dio paso a nuevas variantes y cepas. De esta manera, en los últimos meses de 2020 se reportó la aparición de nuevas variantes en Reino Unido, Sudáfrica y Brasil. Aparentemente estas variaciones son más contagiosas y letales que el coronavirus original que surgió en la nación asiática. Esta situación pone a prueba la efectividad de las vacunas, aunque algunas farmacéuticas han adelantado que sus productos son efectivos para la inmunización.

Tiempo para vacunarse

En la actualidad se recomienda que las personas que ya tuvieron COVID-19 esperen hasta seis meses para aplicarse la vacuna, con el fin de que más personas -especialmente en riesgo- que no tienen anticuerpos contra el virus puedan estar en mejor condiciones si se contagian. Sin embargo, la propagación de nuevas variantes podrían cambiar este plan.

Según un grupo de expertos en inmunización que asesora a la OMS, se puede seguir con el plan inicial si en el lugar donde viven los que pasaron la enfermedad no circula alguna de las variantes del coronavirus original, de lo contrario no deben esperar, detalla la agencia Efe.

“Recomendamos como un acto de solidaridad ante la situación de escasez de vacunas esperar seis meses (para vacunarse) si una persona ha estado infectada, pero en los países donde circulan las variantes de preocupación se recomienda no esperar”, sostuvo el presidente del equipo de científicos, Alejandro Cravioto.

Explicó que en esos lugares quienes han tenido el COVID-19 no deben esperar más de una o dos semanas para ser vacunados si tienen la posibilidad.

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Esta posición se basa en situaciones que se han observado, como la de la región de Manaos, en Brasil, donde la circulación de una variante ha causado un número considerable de reinfecciones, recordó.

El grupo de expertos indicó que en esos contextos “no hay que esperar” porque la vacuna puede estimular la inmunidad y ofrecer cierta protección frente a cualquiera de las variantes más inquietantes, que son las que fueron identificadas primero en Brasil, en el Reino Unido y en Sudáfrica.

Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) de EE. UU. también recomiendan vacunarse ’’más allá de que haya tenido COVID-19 o no’’. Sugiere, en todo caso, que si el paciente recibió un tratamiento para el COVID-19 con anticuerpos monoclonales o plasma de convaleciente, espere 90 días para vacunarse.

El epidemiólogo Francisco Andino sugiere que todo paciente que superó el COVID-19 debe de consultar a su médico antes de aplicarse la vacuna. ’’En todo caso, si alguien quiere vacunarse y ha tenido COVID, lo primero que tendría que hacer es analizar (con su médico) cómo está su respuesta inmunológica frente al COVID’’, puntualizó.

Una sola dosis

Andino también indicó que los pacientes que superaron el COVID-19 incluso podrían solo recibir una sola dosis de la vacuna, en los casos que se trate de una vacuna bidosis.

Según una investigación dirigida por científicos de la Escuela de Medicina Icahn del Monte Sinaí de Nueva York, una persona que ha pasado previamente el COVID-19 y que recibe una única dosis de la vacuna de Pfizer o de Moderna está igual o mejor protegida que alguien que nunca ha tenido la enfermedad y ha recibido dos dosis.

El equipo examinó las muestras de sangre de 110 personas, 67 de las cuales no habían resultado previamente infectadas y otras 43 que sí. Todos los participantes recibieron la vacuna de Pfizer o la de Moderna, basadas ambas en la nueva tecnología de ARN (ácido ribonucleico mensajero).

Los científicos observaron que los participantes que ya habían contraído el coronavirus antes de recibir la primera dosis “desarrollaron rápidamente títulos uniformes y altos de anticuerpos días después de la vacunación”.

Esos “títulos” se refieren a la concentración en sangre.

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Los científicos tomaron varias muestras de los participantes y observaron que en los días que siguieron a la primera vacuna, los niveles de anticuerpos de quienes habían pasado previamente la infección fueron de 10 a 45 veces superiores que en quienes no la habían tenido.

Cuando ambos grupos recibieron su segunda dosis, los niveles de anticuerpos entre los previamente infectados eran todavía seis veces más altos que quienes no se habían contagiado antes.

Pero “no se observaron títulos crecientes de anticuerpos en los supervivientes al COVID-19 que recibieron la segunda dosis de la vacuna”, escribieron los científicos, señalando que esa dosis de refuerzo se mostró de beneficio limitado para personas previamente infectadas. (I)

Fuente: El Universo

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