Una mesa limpia de madera, un amplio espacio en donde los niños pueden desparramar sus cuadernos y sus útiles escolares, una televisión plasma en la cual se ven imágenes nítidas de uno de los programas infantiles educativos que suelen pasar en las tardes, una tableta electrónica, una computadora portátil y una de escritorio.

A la hora que transmitían el video, el hijo de Esperanza López le dijo que su celular, que ya se cuelga con las aplicaciones móviles, no tenía señal y que no podía conectarse a internet.

Así promocionó el Ministerio de Educación el inicio de clases del régimen Costa en un video. Sin embargo, la realidad dista de las imágenes que se transmitieron por Facebook. Ese orden y ese ambiente es utópico para la mayoría de niños que estudian en una escuela pública.

Cuando no hay una computadora, las familias han optado por usar el celular. Aun así, sin conectividad, la educación se complica para los niños. AWM

Hasta antes de la pandemia, Esperanza dejaba a sus dos hijos en la escuela Benigno Jara, que se encuentra en Lentag, una comunidad que se emplaza entre Girón y Santa Isabel. Pero ayer todo fue distinto.

“Nos dicen que las clases van a ser por internet, pero no tenemos. No tenemos computadora y ni siquiera sabemos manejar para ayudarlos. No sabemos cómo vamos a hacer para estudiar”, dice, con preocupación, Esperanza.


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