En los diferentes tipos de bosques, tales como primarios, secundarios, de montaña y lluvioso la naturaleza hizo una colección de especies vegetales como el nogal, la luma, el árbol del pan, el guanto, laurel, el higuerón, y cientos de plantas, muchas de ellas medicinales, alimenticias para construcciones, para adorno, y por fin todos los vegetales de la tierra, constituyendo un “jardín botánico del mundo” según don Teodoro Wolf.
Con sorpresa, ¿Qué miramos en los últimos tiempos?, solo desolación y muerte. ¡QUE PENA! Sin reflexionar hemos agredido casi todos los vegetales que poblaban nuestra querida patria, talando para hacer leña y carbón, para árboles de navidad, para muebles, para exportar en bruto la madera al extranjero y adquirirla luego manufacturada a precios bajos.
Lo hecho en parte fue correcto, lo incorrecto fue lo que se hizo con la vegetación, no se cumplió un proyecto eficiente de reforestación, porque debemos gozar del bosque, debemos utilizar el bosque, debemos lucrar del bosque.
Urge realizar una campaña masiva de reforestación, en los lugares previamente determinados para bosques, así automáticamente estaríamos creando fronteras vivas para la presencia del hombre y defendiendo la tierra de nuestros mayores.
Cabe recordar que el problema de la sequía y la desertificación continuará si los poderes del estado siguen indolentes. Problemas que se agravarán con los incendios de los bosques que lo realizamos cada vez con mayor intensidad.
Conviene entonces, reforestar el país, y en este noble proyecto debemos
participar todos: los organismos estatales, provinciales y cantonales, los
estudiantes, los agricultores y hasta los medios de comunicación colectiva promocionando la plantación de árboles y persuadiendo a la población sobre el cuidado de nuestra tierra.


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