El Banco Mundial proyectó que la economía de Ecuador crecerá alrededor del 2 % en 2026, según la más reciente actualización de sus perspectivas económicas, lo que representa una revisión a la baja respecto a proyecciones anteriores. El organismo internacional explicó que esta moderación en el ritmo de expansión responde a factores como el entorno externo menos dinámico, la demanda interna contenida y retos estructurales de la economía nacional.
La estimación se produce en un contexto en el que la economía ecuatoriana busca consolidar su recuperación tras la contracción del Producto Interno Bruto (PIB) en 2024, cuando la actividad económica registró una disminución, según datos del Banco Central del Ecuador. Para 2025, organizaciones multilaterales prevén un crecimiento moderado, aunque con variaciones entre instituciones; por ejemplo, el Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta un crecimiento de alrededor del 2,1 %, cifra cercana a la del Banco Mundial.
El pronóstico de crecimiento del 2 % para 2026 implica que la economía ecuatoriana se expandiría por debajo de la media esperada para América Latina y el Caribe, lo que refleja desafíos persistentes como la necesidad de mayor inversión privada y pública, el aumento de productividad y la diversificación de exportaciones. Informes económicos internacionales han señalado que la región enfrenta un panorama global con menor dinamismo económico, lo que influye en las expectativas de crecimiento de países emergentes.
Sectores claves como el consumo de los hogares, la inversión y las exportaciones no petroleras son considerados determinantes para impulsar la actividad económica en los próximos años. Analistas señalan que políticas que fortalezcan el clima de inversión, la estabilidad fiscal y la competitividad podrían contribuir a mejorar las perspectivas más allá de las proyecciones actuales.
La proyección del Banco Mundial se suma a otros análisis multilaterales que señalan la necesidad de reformas estructurales para incrementar el crecimiento potencial de Ecuador, en un entorno marcado por la incertidumbre global y desafíos internos de carácter productivo.


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