Una serie de incendios forestales de gran magnitud en la zona centro-sur de Chile ha provocado al menos 19 fallecidos y la evacuación de más de 50 000 personas, según el último reporte oficial de las autoridades chilenas ante la persistente emergencia en las regiones de Ñuble y Biobío.
Los siniestros, alimentados por altas temperaturas, vientos fuertes y condiciones de sequía, han consumido extensas áreas de vegetación y que han obligado a intensificar las labores de combate por parte de bomberos, brigadistas y equipos de respuesta ante desastres, mientras las autoridades han declarado estado de catástrofe y aplicado medidas de emergencia para coordinar la asistencia.
El ministro de Seguridad Pública, Luis Cordero, informó que la cifra de fallecidos se elevó a 19, con 18 víctimas en la región del Biobío y una en la de Ñuble, y detalló que hay más de 1 500 damnificados además de centenares de viviendas destruidas o en evaluación por los daños causados por el fuego.
Pese a los esfuerzos de contención, las autoridades mantienen la alerta roja en las zonas afectadas y reiteraron que numerosos focos permanecen activos, lo que incrementa el riesgo de reactivación de incendios debido a las condiciones climáticas adversas previstas durante el día, lo que podría dificultar aún más las operaciones y empeorar la situación de las comunidades cercanas.
El presidente Gabriel Boric y su gabinete han seguido de cerca la evolución de los incendios, con el objetivo de reforzar la coordinación institucional y la ayuda a los afectados, mientras continúa la labor de evacuación, atención humanitaria y mitigación de los focos activos en varios sectores del país.


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