Si bien los casos en Cuenca van a la baja, hay riesgo de un incremento de casos en las próximas semanas.

Caminar en el espacio público haciendo mal uso de la mascarilla, mantener reuniones familiares sin su uso y no solicitar atención médica a los primeros síntomas de COVID, son parte de una falsa seguridad que puede generar un brote de la pandemia en Cuenca.

Así lo señala la experta en epidemiología Andrea Gómez Ayora, quien sostiene que si bien en los reportes oficiales del Ministerio de Salud Pública (MSP) los casos en Cuenca van a la baja, esto no necesariamente significa que la pandemia sea menos fuerte.

De acuerdo con el informe entregado por la Coordinación Zonal 6 de Salud, en esta semana Cuenca ha reportado 120 contagios y el Azuay 150, la menor cifra de nuevos casos desde mediados de mayo.

Pese a esto, la ocupación de las camas UCI no se ha reducido significativamente. Entre la semana anterior y la actual quedaron libres 10 unidades para pacientes críticos, pero esta cifra es temporal ya que la demanda de pacientes hace que las áreas se vuelvan a llenar de manera constante.

El gerente del hospital Vicente Corral Moscoso, Iván Feicán, explica que si bien un paciente deja una cama libre por un tiempo corto, debe permanecer junto al respirador por el peligro de una recaída que obligue a entubarlo nuevamente.

Gómez Ayora sostiene que el bajo número de casos tiene su origen en el también bajo número de pruebas PCR que se aplican en Cuenca.

“Tenemos una positividad en las pruebas PCR del 44 %, esto nos demuestra que, en su mayoría, se está practicando este tipo de exámenes a pacientes con síntomas fuertes de COVID, dejando de lado a los asintomáticos y a quienes no requieren hospitalización” afirma.

La epidemióloga reconoce que, por otra parte, también hay un mejor comportamiento de la ciudadanía y una correcta aplicación de protocolos en zonas de contacto como restaurantes y comercios, lo que previene el virus.

Sin embargo, considera que los datos del MSP, junto con la sensación de “falsa seguridad” que da este descenso en la curva de contagios, puede provocar que la gente baje la guardia y los contagios se incrementen generando un brote de la pandemia en la ciudad. (JMM) (I)

Fuente: El Mercurio

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