El Departamento de Estado de Estados Unidos cuestionó de manera directa la legitimidad del gobierno de Nicaragua, encabezado por Daniel Ortega y su esposa Rosario Murillo, tras reformas constitucionales que consolidaron nuevas figuras de poder sin respaldo de procesos electorales libres, informó la agencia EFE.
En un comunicado divulgado el 30 de enero de 2026, la dependencia estadounidense afirmó que Murillo “inventó” el cargo de copresidenta en Nicaragua sin que existieran elecciones, mandato ni legitimidad que respalden esa figura dentro del orden constitucional del país.
El mensaje, difundido también en redes sociales oficiales, sostuvo que la creación de esa figura política fue parte de una reforma que eliminó el equilibrio de poderes en el país y reforzó el control del Ejecutivo sobre otras ramas del Estado. Estados Unidos considera que ese tipo de acciones no reflejan la “voluntad del pueblo nicaragüense” ni responden a procesos democráticos participativos.
El Departamento de Estado criticó que el poder se haya concentrado en el matrimonio Ortega-Murillo, señalando que el régimen actuó “sin elecciones, sin mandato, sin legitimidad”, lo que, según la declaración, evidencia una erosión de los principios democráticos en Nicaragua.
Esta posición se enmarca en un contexto de presiones diplomáticas de Washington hacia Managua, que han incluido exigencias de liberación de presos políticos, observaciones sobre derechos humanos y críticas por la falta de garantías electorales.
El gobierno nicaragüense, que ha enfrentado cuestionamientos de gobiernos y organizaciones internacionales por su ciclo de reformas y prácticas de gobernabilidad, no ha emitido un pronunciamiento oficial conjunto en respuesta al comunicado del Departamento de Estado hasta el momento.


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