Miles de personas marcharon el 10 de enero de 2026 en varias ciudades de Estados Unidos para protestar contra las políticas migratorias de la administración del presidente Donald Trump y en respuesta al tiroteo mortal de una mujer a manos de un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Minneapolis. Las marchas formaron parte de una serie de actos coordinados conocidos como “ICE Out For Good Weekend of Action”.
El origen de las protestas fue el tiroteo fatal de Renee Nicole Good, de 37 años, ocurrido el 7 de enero en el sur de Minneapolis durante una operación de inmigración. Según versiones oficiales del Departamento de Seguridad Nacional, el agente actuó en defensa propia al alegar que Good intentó usar su vehículo contra los agentes. Sin embargo, videos difundidos en redes sociales y declaraciones de autoridades locales cuestionan esa versión, generando indignación pública y denuncias de uso excesivo de la fuerza.
Las marchas se realizaron en ciudades como Minneapolis, Nueva York, Washington y otras más de 1 000 convocatorias a nivel nacional, bajo consignas contra ICE y las políticas migratorias del Gobierno federal, además de exigencias de justicia por la muerte de Good. En Minneapolis, los manifestantes se concentraron en un parque cercano al lugar del suceso portando pancartas con mensajes de rechazo a la actuación de los agentes y coreando lemas contra la intervención federal.
Las protestas transcurrieron mayoritariamente de forma pacífica, aunque en algunos sitios, como Philadelphia, se reportaron manifestaciones con presencia de numerosas personas que denunciaron la violencia del ICE. Líderes comunitarios y organizaciones de derechos civiles han exigido una investigación independiente y la rendición de cuentas por el uso de fuerza letal por parte de agentes federales.
El contexto nacional ha intensificado el debate sobre el papel del ICE y las políticas migratorias de la administración, que ya enfrentaban críticas por su enfoque en la aplicación agresiva de la ley y la presencia de agentes federales en zonas urbanas. Autoridades locales, incluidos alcaldes y gobernadores de estados como Minnesota, han llamado a la calma y han defendido el derecho a la protesta pacífica, al tiempo que advierten sobre la necesidad de una revisión de las prácticas operativas del ICE.
La movilización demuestra un creciente rechazo de sectores ciudadanos a las estrategias de inmigración actuales en Estados Unidos y subraya el papel de la acción cívica en torno a temas de derechos humanos y políticas públicas relacionadas con la migración.


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