Al cierre de 2025, el presidente Daniel Noboa declaró un nuevo estado de excepción por “grave conmoción interna” en nueve provincias y tres cantones de Ecuador debido al incremento de hechos violentos, homicidios y acciones del crimen organizado en diversas regiones del país.
Mediante el Decreto Ejecutivo 277, publicado el 31 de diciembre de 2025, el Gobierno señaló que la violencia no solo persiste sino que se ha intensificado y extendido, y que por ello se requiere un mayor margen de acción para las fuerzas de seguridad y las instituciones de inteligencia. Esta medida se extenderá por 60 días.
Las provincias incluidas en la declaratoria son Guayas, Manabí, Santa Elena, Los Ríos, El Oro, Pichincha, Esmeraldas, Santo Domingo de los Tsáchilas y Sucumbíos. Además, bajo esta medida quedan comprendidos los cantones La Maná (Cotopaxi), Las Naves y Echeandía (Bolívar).
Durante el estado de excepción se suspenden temporalmente derechos constitucionales como la inviolabilidad del domicilio y de la correspondencia en las zonas declaradas, lo que permitirá a la Fuerza Pública efectuar allanamientos inmediatos cuando existan indicios de presencia de estructuras criminales, armas, explosivos o drogas, sin necesidad de autorizaciones judiciales previas.
El Gobierno ecuatoriano ha vinculado la medida a informes técnicos de organismos de seguridad que reflejan la dinámica delictiva interconectada entre corredores logísticos y zonas de influencia de grupos criminales, especialmente en corredores de tránsito de drogas hacia mercados internacionales.
Ecuador cerró el año 2025 con cifras históricas de violencia. Según datos de seguridad pública, el país registró más de 8 800 homicidios intencionales hasta diciembre, superando los niveles alcanzados en años anteriores y ubicándose entre los más altos de la región.
La decisión representa una continuación de las estrategias de seguridad del Gobierno, que desde inicios de 2024 mantiene un estado de conflicto armado interno para enfrentar al crimen organizado, aunque los niveles de violencia no han mostrado una reducción sostenida.


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