El embalse de Mazar, localizado en la cuenca del río Paute en la región del Austro ecuatoriano, registró una leve recuperación en su nivel de agua en los últimos días, situándose en 2 140,48 metros sobre el nivel del mar (msnm) a las 06:00 del 15 de enero de 2026, de acuerdo con datos públicos de la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec). Esta cota representa una recuperación frente a los niveles observados días antes, tras una caída progresiva desde principios de diciembre de 2025 debido a la temporada de estiaje.
La temporada seca, que históricamente se extiende entre octubre y marzo, empezó en esta ocasión más tarde, pero la falta de lluvias hizo que el reservorio disminuyera su nivel desde un máximo de 2 153 msnm registrado a inicios de diciembre, hasta 2 136,77 msnm el 8 de enero, antes de la ligera recuperación reciente. El nivel mínimo operativo del embalse es de 2 098 msnm, aunque las centrales dejan de funcionar cuando la cota está por debajo de 2 114 msnm, según registros técnicos de la entidad estatal.
El embalse de Mazar es un indicador clave del sistema eléctrico nacional porque alimenta al Complejo Hidroeléctrico Paute, que incluye también las centrales Paute-Molino y Sopladora, con una capacidad total de 1 756 megavatios (MW) —equivalente aproximadamente al 38 % de la demanda eléctrica del país.
El caudal del embalse, que mide el flujo de agua que ingresa al reservorio, también ha mostrado variaciones. Hasta las 18:00 del 15 de enero, el promedio diario del caudal fue de alrededor de 73 metros cúbicos por segundo, aunque el promedio mensual aún se mantiene en 34,01 m³/s, cifras que reflejan niveles menores a los observados en época de lluvias, cuando en julio de 2025 ese promedio llegó a 280,67 m³/s.
En cuanto a la operación de las centrales hidroeléctricas, la propia estructura del complejo ha funcionado de forma intermitente. La central Mazar, con 170 MW de potencia instalada, estuvo apagada desde el miércoles 14 hasta las 06:00 del 16 de enero, mientras que las centrales Paute-Molino y Sopladora —con capacidades de 1 100 MW y 487 MW respectivamente— también se encontraban fuera de operación a primeras horas de la mañana.
La evolución del nivel de agua en Mazar es observada con atención por técnicos y autoridades, dado que es determinante para la generación hidroeléctrica y, por ende, para la disponibilidad de energía eléctrica en el sistema nacional. Una caída prolongada del embalse aumentaría la dependencia de fuentes térmicas o de importaciones de electricidad y podría presionar al alza el uso de generación de respaldo si las lluvias no se mantienen en las cuencas.


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