Nivel del embalse de Mazar se recupera y apunta a reducir riesgos en el suministro eléctrico en Ecuador

El embalse de Mazar, considerado un indicador clave de la situación energética de Ecuador, ha mostrado una recuperación en su nivel de agua en los últimos días, ubicándose en 2.143,95 metros sobre el nivel del mar a las 08:00 del 22 de enero de 2026, según información pública de la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec). Este avance se produce en medio de la temporada de estiaje, periodo habitual de bajas precipitaciones que se extiende entre octubre y marzo, y que este año comenzó más tarde, según registros técnicos.

La cota del embalse, que había experimentado una caída de 12 metros en diciembre de 2025 por falta de lluvias, se aproxima ahora a 10 metros de su nivel máximo operable, que es de 2.153 metros sobre el nivel del mar. El nivel mínimo para que las centrales puedan operar correctamente está en torno a 2.098 msnm, aunque algunas unidades han salido de operación con niveles por encima de 2.114 msnm.

El reservorio de Mazar abastece al Complejo Hidroeléctrico Paute, conformado por las centrales Mazar, Paute-Molino y Sopladora, que en conjunto tienen una capacidad instalada de 1.756 megavatios, equivalentes a aproximadamente el 38 por ciento de la demanda eléctrica nacional.

El caudal del embalse, otro factor crítico para la generación hidroeléctrica, también ha mostrado variaciones, con un promedio diario de 63,66 metros cúbicos por segundo a las 08:00 del mismo día, tras las lluvias en los ríos que alimentan el sistema. En la época de lluvias de julio de 2025, el promedio fue significativamente mayor.

En términos de operación, las centrales han funcionado de manera intermitente: la central Mazar, con una capacidad de 170 megavatios, estuvo fuera de operación entre el 14 y el 20 de enero, mientras que otras unidades de Paute-Molino y Sopladora han generado energía con distintas capacidades en el mismo lapso.

Este comportamiento del embalse de Mazar y sus efectos en la generación hidroeléctrica se dan en un contexto en el cual el sistema eléctrico ecuatoriano ha estado expuesto a presiones por estiaje y por cambios en los patrones de lluvias. La evolución del nivel y caudal de Mazar será un aspecto determinante para prever la estabilidad del suministro en las próximas semanas.


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