La Cancillería de Colombia emitió un comunicado dirigido al Gobierno de Ecuador en el que pidió desistir de la imposición de aranceles del 30 % sobre productos importados desde Colombia, medida anunciada por Quito y que ha generado una escalada de tensiones comerciales entre ambos países. La solicitud se presentó en la madrugada del 22 de enero de 2026, con el argumento de que los gravámenes podrían generar “impactos nocivos” en los sectores productivos y el comercio bilateral.
En el documento oficial, Colombia calificó el gravamen ecuatoriano como contrario a la normativa de la Comunidad Andina y expresó su voluntad de abordar la situación mediante un diálogo bilateral constructivo que permita una salida amistosa a la controversia. La nota de protesta enviada a Quito propone llevar a cabo una reunión ministerial el 25 de enero en Ipiales (Nariño) para buscar acuerdos que eviten medidas comerciales adicionales.
La Cancillería colombiana también destacó cooperaciones previas entre ambos países en la lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico en la frontera común, reafirmando que estas acciones conjuntas han logrado incautaciones significativas de drogas en 2025. Este señalamiento busca contrarrestar la justificación ecuatoriana para los aranceles, que había vinculado la medida con la percepción de falta de cooperación en seguridad.
La reacción diplomática se produce en un contexto de respuesta recíproca por parte del Gobierno colombiano, que no solo rechazó los aranceles ecuatorianos, sino que también aplicó su propio gravamen del 30 % a 20 productos ecuatorianos y suspendió temporalmente la venta de energía eléctrica hacia Ecuador.


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