La justicia ordenó suspender la ampliación de una vía en Cotopaxi para evitar daños al jambato negro de páramo, especie en peligro crítico.
La ampliación de la vía Pasapungo–Angamarca–El Corazón, en Cotopaxi, hasta Ambato (Tungurahua) quedó suspendida por orden judicial. La decisión se tomó ante el riesgo de un daño irreversible al jambato negro de páramo (Atelopus ignescens), una de las especies de anfibio en peligro crítico en Ecuador.
Justicia frena carretera por riesgo crítico al jambato negro de páramo
Un juez de Pujilí dispuso la paralización inmediata de los trabajos mediante una medida cautelar constitucional, al aplicar el principio de precaución y los derechos de la naturaleza reconocidos en la Constitución.
En su resolución, el magistrado señaló que el Estado debe prevenir impactos irreversibles sobre ecosistemas únicos, más aún cuando se trata de especies en ‘Peligro Crítico‘.

Un anfibio emblemático en su único refugio
El jambato negro de páramo es un símbolo histórico de la biodiversidad andina, según la organización Alianza Jambato. La especie fue declarada extinta en 2004 y redescubierta en 2016, lo que convirtió a la parroquia de Angamarca en su único hábitat conocido.
Desde 2021, la Alianza Jambato mantiene un monitoreo permanente en la zona. Los estudios confirman que la especie se restringe a la microcuenca del río Guambaine y que su población oscila entre 92 y 359 individuos, cifras que justifican su clasificación como ‘Peligro Crítico‘, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
Reconocimiento internacional y protección local
En 2023, el área fue declarada Área Clave para la Biodiversidad (KBA) y Alianza Cero Extinción (AZE), la primera en el país creada específicamente para proteger a un anfibio. Ese mismo año, el Gobierno Parroquial de Angamarca declaró al jambato como especie emblemática y creó el Santuario del Jambato.
Obras bajo cuestionamiento técnico
Pese a estas declaratorias, en 2024 iniciaron trabajos de ampliación vial que atravesaron el santuario. Inspecciones técnicas evidenciaron depósito de escombros en el río, alteración del cauce, incremento de sedimentos y pérdida de hábitat ribereño, en una etapa crítica del ciclo reproductivo de la especie, según Alianza Jambato.
La organización alertó sobre estos impactos desde septiembre de 2024. Luego, el entonces Ministerio del Ambiente, Agua y Transición Ecológica confirmó que las obras no se ajustaban al permiso ambiental otorgado. Además, reconoció el riesgo directo para el anfibio, sin que se ejecutaran acciones efectivas de protección.

Un caso que pone a prueba al Estado
Tras el anuncio de reanudar los trabajos, la Coordinadora Ecuatoriana de Organizaciones para la Defensa de la Naturaleza y el Medio Ambiente (Cedenma) presentó una medida cautelar que fue aceptada por la justicia.
La controversia escaló luego de pronunciamientos de la prefecta de Cotopaxi, Lourdes Tibán, que, según los denunciantes, desconocerían la orden judicial emitida el 4 de enero de 2026.
Investigadores advierten que no existen otros registros científicos recientes de poblaciones viables de Atelopus ignescens. El caso de Angamarca se perfila como un precedente sobre la relación entre obra pública, conservación ambiental y derechos de la naturaleza en Ecuador.
Fuente: El Comercio


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